La verdad es que ha sido una experiencia inolvidable y nos lo hemos pasado genial en todas partes.

Los primeros días en Tokio fueron un pelín duros físicamente por el jetlag y la adaptación a una ciudad como Tokio pero nos encantó pasear por la ciudad en general (sobre todo el museo Ghibli, Asakusa y la zona Shibuya/Sinjuku donde pasamos el último día) comimos de todo y muy bien (tradicional japonesa, ramen, okonomiyaki, bolas de sésamo, shabu shabu…) y fuimos a un karaoke con unos amigos japoneses. El día de Nikko nos llovió mucho y deslució un poco.

Cuando llegamos a Takayama/Shirakawago entramos en otra ‘dimensión’ y realmente nos encantó, fue lo mejor del viaje junto a Koyasan. Nos lo pasamos muy bien en el ryokan Tanabe con nuestros yukatas.

La parte de Kioto/Nara nos gustó mucho aunque se quedó algo por debajo de las expectativas (quizás por venir justo después de Takayama y por la saturación de gente). Algunos de los templos que vimos eran impresionantes aunque estaban saturados de turistas… Las cenas en la estación de Kioto en la planta de ramen y los sushis giratorios fueron de lo mejor! Cambiamos la ruta y en vez de ir a Hiroshima/Miyayima fuimos a Himeji/Kobe para huir de tanto ‘turismo masivo’ y nos gustó mucho. Nos tomamos unos entrecots de Kobe impresionantes (preparados por un cocinero sobre nuestra mesa). En Kobe subimos al teleférico de la ciudad y luego dimos un paseo por el barrio chino.

Por último en Koyasan nos quedamos impresionados por los templos y el Okuno-In, realmente impresionante y en Osaka también nos lo pasamos muy bien en Dotombori (estuvimos allí todo el rato) comiendo takoyaki y más ramen y sushis giratorios!!

En Maldivas también nos llevamos un sorpresón ya que la isla y el hotel eran geniales… no queríamos volver a Madrid!!

En resumen que ha sido un pedazo de viaje y os agradecemos la preparación y lo bien que elegisteis los hoteles y las rutas.

Visitando: Memorias de Japón con Monte Koya y Maldivas