Todo salió a las mil maravillas, los alojamientos eran impresionantes (especialmente el Ryokan de Kiso Fukushima ¡Sin palabras! El onsen de “escándalo” … estuvimos solos tanto por la noche como por la mañana. Una paz total… ¡Y la cena sin palabras! Deliciosa…).
Venimos enamorados de Japón y su cultura, de su gente amable, de su paciencia y educación… Sin duda alguna volveremos algún día.
El monasterio de Monte Koya fue muy muy chulo, una experiencia diferente a todos los hoteles en los que estuvimos (especialmente por la comida y por el rezo de las 6.00 de la mañana, al que nos apuntamos!) En el onsen me hice”amiga” de unas japonesas… ¡lo poco que podíamos entendernos! jajajaja…

Y Maldivas… ¡el descanso que necesitábamos después de tantos meses de nervios y estrés con la boda!
Y a ti, ¿qué te vamos a decir? Mil gracias porque desde el primer día nos has dado la confianza que necesitábamos para confirmar que ese era el viaje que buscábamos para un momento tan especial.
Un trato inmejorable… ¡Gracias, gracias y mil gracias! Sin duda alguna seguiremos en contacto.
No puedo escribir más porque me entra morriña y quiero volver. ¡Qué dura la realidad!

Vengo enamorada de Japón y en gran parte es gracias a vosotros.

¡Un fuerte abrazo de parte de los dos!

Gracias y mil gracias por todo una vez más.

Visitando: Kyoto, Monte Koya, Osaka, Kiso Fukushima, Tokyo y Maldivas.

Leticia y Joaquin Leticia y Joaquin