¡Konnichi wa!

Japón nos ha sorprendido mucho en todos los sentidos: desde la masificada pero ordenada Tokyo hasta lo más tradicional de Takayama y Kyoto.

Aterrizamos en Tokyo y ya nos sorprendió que un hombre estuviera en las cintas de recogida de equipajes recordando que no te llevaras la maleta de otra persona (o eso entendimos), pasando por los taxis forrados con croché de la abuela y la apertura automática de puertas (menos mal que nos avisaron antes). La verdad es que Tokyo y alrededores (Nikko, Kamakura…) son especiales.

La experiencia del ryokan es algo que hay que probar, puede gustarte más o menos, pero ahí te das cuenta de los especiales que son los japoneses, de su gastronomía y de su particular convivencia con la naturaleza.

Otra ciudad sorprendente es Kyoto, es una de las que hay que visitar al menos una vez en la vida, sus templos, sus jardines, su entramado urbanoLos alrededores, como por ejemplo, Nara son dignos también de una visita, si la visitas no te olvides llevar galletitas!

También visitamos la espiritual Miyajima, la alocada Osaka, la de triste recuerdo Hiroshima…

Dejando Japón disfrutamos de unos días de relajación y buceo en Maldivas, ¡qué paraíso!

La verdad es que hemos tenido mucha suerte de que unos profesionales como JTB estuvieran a nuestro lado, nosotros confiamos en ellos desde un primer momento porque saben de lo que hablan por su propia experiencia (no por los catálogos y la Lonely Planet). Si hiciera otra vez el viaje confiaría en ellos con los ojos cerrados.

Viaje recomendable 100%.